|
La devoción de La Palma del Condado a la Virgen del Valle se pierde en la más remota antigüedad. Ha quedado demostrado documentalmente que la Iglesia del Valle es, casi con toda probabilidad, el edificio más antiguo de La Palma (principios del s. XV), construido con arreglo al estilo mudéjar imperante en la época, cuando ya nuestro pueblo tenía una cierta entidad económica y poblacional, transcurrido más de un siglo desde su repoblación castellano-leonesa. Desde el momento de su construcción, los palmerinos quisieron unir el topónimo propio de la ubicación de La Palma y de la Iglesia con la advocación mariana que le correspondía: Valle, y, a partir de esos años, se comienza a venerar en nuestra ciudad –entonces pequeña villa- a la Virgen, bajo la citada advocación de EL VALLE.
La fecha de 1496 es citada por el célebre Padre Alberto –semanario “La Palma”, 1908-, como la del inicio de la citada devoción palmerina, siendo muy conocido el hecho de la existencia de una pequeña imagen -1650- de la VIRGEN DEL VALLE en la iglesia de su nombre, colocada sobre una hornacina abierta en al pared lateral que daba sobre la calle Real.
De la misma manera está en la conciencia de todo palmerino que la devoción del pueblo hacia nuestra patrona se encuentra muy relacionada con las diferentes epidemias de cólera que azotaron Europa durante la Edad Media, Renacimiento y, prácticamente, hasta finales del s. XIX. La más conocida fueron las de 1650, fecha posible del primer “rosario de doce”, 1834 y la mejor documentada de 1855. Este último cólera produjo más de MIL muertos, en una población de 2.106 varones y 2.041 mujeres, empezando el mes de julio y terminando “casi repentinamente” el 15 de agosto, después de haberse sacado en procesión a la VIRGEN DEL VALLE.
Autores como el citado Padre Alberto, el también sacerdote D. Alfonso Mª de Cepeda Rodríguez, D. Agustín de Montes, D. José Mª Enrique Calero, D. Pedro Alonso-Morgado, etc., inciden en estos hechos, aportan documentos y razones que, por lo demás, están impregnadas en el corazón de todos los palmerinos que, un buen día –quizás en 1650, aunque con toda certeza el 15 de agosto de 1855-, unidos cabildos secular y eclesiástico, unión ejemplar que queda para la posteridad como ejemplo y enseñanza para todos los ciudadanos de este pueblo, FORMULARON EL VOTO SOLEMNE Y PERPETUO DE SACAR ANUALMENTE EN ROSARIO DE DOCE A LA VIRGEN DEL VALLE, CADA 15 DE AGOSTO. |