|
(Imagen de candelero para vestir. Mide 1´58 m. de alto. Obra de Sebastián Santos Rojas. Año 1936. Altar Mayor).
La Virgen, de sereno y bello rostro, se eleva sobre un escabel con cabezas de querubines y sostiene en su brazo izquierdo al Niño, mientras que en la diestra porta un cetro, como Reina y Soberana. Se enjoya ricamente con un juego de gargantilla y pendientes y otros valiosos aderezos, además de la corona, una gran ráfaga cincelada de metal dorado con estrellas en las puntas y la media luna a sus pies. En su festividad luce espléndido traje y manto blanco en tisú de plata con bordados en oro y seda, en el que se inscriben el escudo heráldico de La Palma, entre racimos de uvas, y la leyenda latina Salus Infirmorum (Salud de los Enfermos), el cual fue realizado entre 1964 y 1965, en el convento onubense de las Adoratrices, previo diseño del pintor Santiago Martínez.
El Niño, vestido igualmente con túnica blanca bordada en tisú de plata, cubre su redondeado rostro infantil con una corona imperial y aparece bendiciendo con la mano derecha, al tiempo que lleva en la izquierda el globo terráqueo.
El título toponímico de Ntra. Sra. del Valle se encuentra con frecuenciaen los pueblos del Condado de Huelva, por la común configuración geográfica de éstos.
Aunque el primer patronazgo de La Palma recayó, al parecer, en la Virgen de Guía, la devoción palmerina a Ntra. Sra. del Valle fue acrecentándose progresivamente unida a los periódicos ataques de cólera que asolaron las poblaciones de esteárea, sobre todo a partir del siglo XV, y ante los que se invocaba la protección de María para el Valle del Corumbel.
Especial virulencia alcanzó la epidemia que en el año 1650 devastaría todo el Reino de Sevilla. Se considera que fue entonces cuando los cabildos eclesiástico y secular de la villa, apremiados por la gravedad de la situación, acuerdan establecer como voto perpetuo la salida en SolemneRosario de la Virgen del Valle, a las doce de la noche de cada 15 de agosto.
Nuevos contagios afligirían a la localidad en el siglo XIX, causando la mayor mortandad el producido en 1855, el cual cesó repentinamente al paso de la imagen del Valle por las calles palmerinas. Es en este año cuando se estima que el pueblo, en acción de gracias, ratifica el voto perpetuo a Ntra. Sra. del Valle, que ya para entonces recibía el tratamiento de Patrona de La Palma.
Vinculada con el temprano fervor a esta advocación, existió una primera efigie de la virgen, de pequeñas dimensiones y factura gótica que –sobre una peana en la que se leía Salvs Infirmorvm- ocupaba la hornacina situada sobre la portada lateral de la iglesia. Suprimida ésta, tras la restauración del edificio en 1923, la primitiva talla pasó al interior del mismo. Aquí, otra imagen de la Virgen, de vestir y mayor tamaño –popularmente conocida como “la morenita”- recibía culto desde el siglo XIX. Dicha imagen, encargada por Dña. Rosario de la Mora a un autor desconocido hasta la fecha, se encontraba presidiendo un retablo configurado con soportes abalaustrados y profuso molduraje, en el que se incluía sendas esculturas de San Pedro y San Blas.
Todas estas obras desaparecieron en el incendio de 1936, conservándose únicamente la cabeza del Niño de la talla del siglo XIX, que fue insertada en la nueva obra realizada –a expensas de D. Ignacio de Cepeda- por el escultor Sebastián Santos, quién se inspiró para su ejecución en fotografías de la anterior.
Desde su entrada en la ciudad, el 25 de octubre 1936, la imagen actual de la Patrona del Valle preside el Altar Mayor de la iglesia de su nombre, desde donde recibe el fervor de todos los palmerinos hasta su salida procesional cada 15 de agosto.
En cuanto a la Hermandad encargada de tutelar su culto, ésta no parece existir hasta enero de 1961 en que se constituye como tal, organizándose este servicio con anterioridad, de forma hereditaria, en casa de los señores Díaz de la Mora y sus actuales descendientes, la familia Gordillo.
NOTA BIBLIOGRÁFICA. Datos extraídos de: ESPINOSA TEBA, María: Catálogo Histórico-Artístico de La Palma del Condado, Excmo. Ayuntamiento de La Palma del Condado, 1999. Pág. 133-136 |